Llevas, cual ama de la gracia
el encargo de elogiarme
al punto de creerte
y aferrarme a tí como mi adicción

Cruel lucha embarga mi piel
entre la textura ajena y la inocencia guardada
arrancad lo que queda de esta madera podrida
y arma un nuevo corazón

Un cielo, un castillo
en la última celda esconderé
la crueldad de mi voz
y en mis ojos colgaré
nuevas estrellas solo por tí

Armemos un mundo
armemoslo con palitos
armoslo hoy
que aún nos queda algo de cariño